Soy Enrique Lima. Diseño páginas web y las posiciono para que Google y la inteligencia artificial recomienden a profesionales y empresas de servicios con honorarios altos.
Quienes trabajan conmigo suelen buscar lo mismo: depender menos de las recomendaciones boca a boca y más de un canal propio que les traiga clientes cada mes.

Las recomendaciones traen a los mejores clientes, pero no puedes controlar cuándo llegan ni cuántas son. Mientras tanto, cada día alguien en tu ciudad busca exactamente lo que ofreces y alguien más le responde.
Y la forma de buscar está cambiando. Cada vez más personas le preguntan directamente a ChatGPT o a Gemini, que no dan diez opciones: dan dos o tres nombres.
Puedes tener años de experiencia, la mejor preparación y clientes que te recomiendan con los ojos cerrados. Si tu página no lo explica con claridad, para Google y para la inteligencia artificial es como si no existiera. La buena noticia es que eso se puede corregir.
Carrera, especialidad, certificaciones, años de práctica. En todo ese camino, nadie te explicó cómo lograr que un desconocido te encuentre en Google y confíe en ti antes de conocerte.
No es un descuido tuyo: simplemente no era parte de tu formación. Sí es parte de la mía.
Primero, que te encuentren. Construyo tu página para que Google y la inteligencia artificial entiendan con exactitud quién eres, qué haces, para quién y dónde. Eso es lo que hace que aparezcas cuando alguien busca lo que ofreces.
Si al revisar tu caso veo que no puedo ayudarte, te lo digo. Prefiero perder un proyecto que venderte algo que no te va a funcionar.
Y haces bien en hacerla, porque hay agencias muy buenas. Muchas manejan redes sociales, anuncios y campañas y lo hacen bien.
Incluso hay varias que hacen todo eso a precios muy accesibles.
Pero la decisión no se trata de quién ofrece más servicios, sino de quién resuelve tu problema.
Y si llegaste hasta aquí, lo más probable es que tu problema no sea que te falten publicaciones en redes. Es que, cuando alguien busca lo que haces, no te encuentra.
Ese es el problema en el que me enfoco. Mi trabajo es que Google y la inteligencia artificial te recomienden, para que tú puedas concentrarte en lo que mejor sabes hacer: atender a tus clientes.
Lo he resuelto durante años, sobre todo con médicos, un sector donde Google es especialmente estricto con quién merece aparecer.
Y mientras trabajemos juntos, no trabajo con nadie más de tu giro en tu ciudad. No sería honesto ayudarte a ganar el primer lugar mientras ayudo a alguien más a quitártelo.
Cuando un cliente me contrata, mi objetivo es que su página trabaje para él todos los días, incluso mientras atiende, descansa o está con su familia.
Fuera del trabajo, casi siempre me vas a encontrar con un café, viendo una película o leyendo filosofía.
Supongo que de ahí viene mi obsesión por las buenas preguntas.
Al final, eso es lo que hace alguien cuando busca en Google o le escribe a ChatGPT: hacer una pregunta. Mi trabajo es que la respuesta seas tú.
Tu trayectoría ya existe; falta que Google y la inteligencia artificial lo sepan.
Si hiciste la prueba y no apareciste, alguien más se está quedando con tus clientes.
Agenda una revisión de 30 minutos. Buscamos juntos tu servicio en Google y en ChatGPT y te digo con claridad qué está frenando tu visibilidad y qué haría falta para cambiarlo.